En
Carta Pastoral con ocasión del 27 de febrero
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| Episcopado Dominicano |
Santo Domingo. La Conferencia del
Episcopado Dominicano (CED) fustigó , el
clientelismo imperante en el sistema político dominicano, que deja como
consecuencia el fantasma de la reelección y el derroche de los recursos del
Estado.
Al emitir la Carta Pastoral con
motivo de las fiestas patrias por la Independencia Nacional ,
los obispos católicos clamaron por la aprobación de la Ley de Partidos y por la
creación de un proyecto de nación consensuado por todas las organizaciones
políticas.
"Los ciudadanos deben participar en movimientos de reivindicaciones
sociales y pedir que Loma Miranda sea declarada parque nacional",
exhortaron.
A continuación el texto íntegro difundido por los prelados:
En este 170 aniversario de nuestra Independencia Nacional y teniendo como marco
de referencia el testimonio y los ideales del Ilustre Patricio Juan Pablo
Duarte, figura principal de la misma, y de quien acabamos de celebrar el
bicentenario de su nacimiento, queremos reflexionar con nuestro pueblo,
especialmente con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, sobre el tema
del valor de la vida política, de la que el mismo Duarte decía que después de
la filosofía era la ciencia más noble[1], y haciendo nuestra sus señeras
palabras tan actuales en estos momentos, como si el tiempo se hubiera detenido,
cuando al ver la situación de su país, expresaba con entereza y firmeza: “nunca
me fue tan necesario, como hoy, el tener salud, corazón y juicio, hoy que
hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria ”[
.
Aprovechamos la oportunidad del momento, que no estamos muy condicionados por
la emoción y el apasionamiento que crea el activismo político en tiempo
electoral, para reflexionar sobre la importancia y la esencia de la política,
como ciencia fundamental para el desarrollo y la construcción de la paz social.
Hablar de la política es hablar del ser humano y de la sociedad, que deben ser
el centro de la misma. Compartimos como válida la reflexión que nos hace el filósofo
español Fernando Savater cuando nos invita a mirar a nuestro alrededor y nos
hace la pregunta “¿qué ves? ¿el cielo donde brilla el sol o flotan las nubes,
árboles, montañas, ríos, fieras, el ancho mar…?”[3], dependiendo donde estamos,
para luego decirnos que de todas las miradas hay una que es muy cercana y
familiar que es la persona humana [4].
3.
Previo a esa mirada a la que nos invita Savater, ya tenemos nuestra identidad,
porque al nacer lo primero que contemplamos es la sonrisa materna, el rostro de
satisfacción del padre y la imagen del rostro de los demás y la riqueza de
nuestro entorno, que es lo que implica entrar en nuestro mundo y en nuestra
sociedad. Todos nacemos en una sociedad y en una cultura, lenguaje, costumbres,
obligaciones y leyes que nos rigen, lo que nos define como “animal social”, al
decir de Aristóteles.
El ser humano además
de ser social, es cívico y político, es decir, es capaz de construir diversas
formas de sociedades y de transformarlas a la vez. Obedecemos las normas o
leyes de nuestro grupo, pero también nos rebelamos y las desobedecemos cuando
se aplican con arbitrariedad, por eso dirá el filósofo alemán Emmanuel Kant que
somos “insocialmente sociables”[5], lo cual significa que nuestra forma de
vivir en sociedad, no es sólo obedecer y repetir, sino también rebelarnos e
inventar.
CONTINUARA..........

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